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Implicancias de Tener un "Perrihijo"

Cada día es mayor el número de parejas que deciden tener un perro en lugar, o antes, de tener una guagua. Y es que los perros son algo más que simples mascotas, los vínculos entre los dueños y ellos son tan fuertes, que en muchos casos son considerados un miembro más de la familia.

Los motivos por los cuales cada vez más parejas se unen a la “tendencia” de tener un perro en vez de hijos o antes de tener hijos, pueden ser muy diversos, y tienen mucho que ver con la presión social de ser “exitoso” y con los tiempos actuales, especialmente en ciudades grandes donde el arriendo y todo es mas caro, las distancias son mas largas, entonces tener un hijo se complica mucho. Así mismo, las personas quieren tener una mejor situación económica, seguir con sus estudios, escalar a un puesto de trabajo mejor, para poder recibir a ese hijo en las mejores condiciones posibles, o simplemente hay quienes alegan no sentirse preparados todavía para la llegada de un bebé, por lo que tener un perro se vuelve la opción más viable para comenzar a practicar y asumir responsabilidades.

Así mismo, parte de las razones para no tener hijos aún, o tal vez nunca, es que antes, traer una guagua al mundo era una obligación, algo dado por hecho, y no una elección, por lo que muchos tenían hijos sin desearlos. Hoy por hoy las parejas deciden si tener hijos o no, y en muchos casos lo aplazan para después de los 30 y tantos. No por nada dicen que “los 30 son los nuevos 20”. Un perro puede suplir esa “necesidad de estar a cargo de alguien” que implica la paternidad, y que se manifiesta sobre todo en las mujeres.

Existen ciertos beneficios de “ensayar” vínculos paternales con una mascota:

1.- Nos permite ejercer el rol de cuidadores sin toda la carga emocional, psíquica y material que un hijo humano requiere. Sin embargo,debemos hacernos cargo de su salud, paseos diarios, de no dejarlos solos mucho tiempo ni en vacaciones, etc.

2.- Establecemos una relación de apego con responsabilidad y compromiso.

3.- La pareja se da cuenta si funcionan como equipo en términos de la responsabilidad para con el perrito, lo cual sin duda será un reflejo de lo que ocurriría en una posible paternidad.

4.- Son una excelente compañía y junto a ellos la pareja forma una familia.

De igual forma, existen los contras de esta tendencia, como la humanización de los perros: comprarles ropa, zapatos y accesorios que los perros no necesitan y que incluso pueden llegar a incomodarles, celebrarles fiestas de cumpleaños o matrimonios, teñirles el pelo o pintarles las uñas es parte de la humanización de las mascotas.

Es grande la diferencia entre educar a un perro y educar a un hijo, ya que al primero no tienes que inculcarle valores, principios, responsabilidades. El hecho de adoptar a un perro y darle todos los cuidados de la mejor manera no garantiza que como padres de un hijo vayan a ser igual de excelentes, pero sí puede ayudar a dilucidar cómo la pareja se reparte las responsabilidades en torno al perrito y dará una idea de cómo se relacionarán en el caso de tener un hijo.

Así como hay quienes disfrutan de la compañía de un perro y de que éste sea un miembro más de la familia, hay quienes rechazan y critican esta tendencia, como es el caso del Papa Francisco, quien indicó que estos matrimonios llegan a la vejez en la soledad y que prefieren la comodidad de dar su amor a las mascotas, a ellos los llama “estériles por elección”. No podemos olvidar que como personas tenemos gustos, intereses, hábitos e ideas diferentes, hay quienes consideren como una opción el no tener hijos, o retrasar su llegada por muchos motivos. No es de carácter obligatorio que los matrimonios o parejas deban tener descendencia, esa debe ser una decisión de ambos, y como tal debe respetarse. Tener hijos por ceder a la presión social, por miedo a la soledad en el futuro, para “salvar” un matrimonio (que está comprobado que no funciona) etc. es realmente no tomarse en serio la paternidad, no olvidemos que no es un experimento, es un ser humano para toda la vida.

Por otra parte, darle hogar a una mascota es sinónimo de darle amor, de salvarle en algunos casos la vida, de brindarle una oportunidad de recibir el cariño y las atenciones que en la calle jamás recibiría. El amor, en todas sus formas, no puede ser estéril, no pensemos que la única forma de “dejar huella” en esta vida es teniendo un hijo, porque eso no puede estar más alejado de la realidad. Decide por tí mismo, y si crees que tu perro es tu hijo y eres feliz, no tomes en cuenta la opinión de los demás, porque ellos no vivirán tu vida.


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