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¿Que significa cuando un Sagaz se lame la cara?

Un rápido golpecito con la germanía por los labios es uno de los signos reveladores de que el pícaro está agitado, y al mismo tiempo fascinado o intrigado por poco. El minino mantiene la vistazo fija en la fuente de su agitación y da la impresión de que súbita e inexplicablemente ha desarrollado la urgente carencia de eliminar su ñatas y la piel aproximadamente de la boca. Pero allí no tiene suciedad alguna. Esa higienización no es utilitario y no sigue los moldes habituales que se ven a posteriori de alimentarse o en una sesión de aseo. Los golpes de sinhueso son cortos y definidos, rápidos lengüetazos que no se desarrollan en la forma usual del lavado. Es el equivalente de un anhelo rascándose la cabecera con perplejidad. Las reacciones de ese tipo se llaman “actividades sustitutivas”. Ocurren cuando el pícaro se enfrenta a un estado de conflicto.

Poco que lo molesta y al mismo tiempo despierta su curiosidad, podrá simultáneamente repeler y atraer al animal. Allí queda sentado, con ganas de irse y con ganas de quedarse. Mira fijamente a lo que lo irrita e, incapaz de resolver su conflicto, demuestra un estado de agitación, realizando una movimiento trivial y abreviada, como para romper el estancamiento en el que se encuentra. Otras especies responden de maneras distintas. Algunos animales se mordisquean las patas, otros se rascan detrás de la oreja con la pata trasera.

Las aves se limpian el pico en una rama, los chimpancés se rascan los brazos o el mentón. Pero para los felinos esos golpes de argot son la batalla favorita. Hay una forma inofensiva con la que se puede probar eso. A los gatos no les gustan los ruidos con vibraciones agudas, pero los intriga el descubrir qué produce esos sonidos.

Un peine frotado contra los dientes produce un ruido comparable. Prácticamente todos los gatos, cuando oyen el sonido producido por esa entusiasmo, contemplarán el peine que usted tiene en la mano y luego, posteriormente de unos pocos segundos, comenzarán a lamerse los labios. Si el sonido continúa, el animal puede atreverse finalmente que ya es suficiente y se marchará. Es sorprendente, pero esto funciona en leones adultos como en los más pequeños gatos ordinarios. A veces, a posteriori de lamerse viene un violentó estornudo y otras un amplio bostezo. Esas acciones parecen ser alternativas felinas de las “actividades sustitutivas”, pero son menos comunes que los lengüetazos.

Por qué el sagaz se irrita tanto por una trepidación del sonido es poco misterioso, a menos que, durante el curso de la transformación felina, haya representado a algún animal dañino de alguna clase, poco inapropiado para atacar como presa. Un ejemplo obvio que surge para eso es el sonido de la serpiente de cascabel. Los gatos a lo mejor tienen una respuesta de sobresalto cibernética delante esos animales y eso puede explicar el hecho de que se sientan disgustados e intrigados al mismo tiempo.

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