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Historias de mascotas: La perrita viajera

En uno de los tantos viajes que hace mi tía Joy, encontró a Izzy en la carretera, sola y abandonada siendo no más que una cachorra.

Desde ese momento, esta perrita quiltra ha conocido lugares inimaginables por otro perro.

Todo comenzó ese día en que mi tía volvía desde el playa central, cuando se detuvo en medio de la autopista para comprobar el estado de los neumáticos. Ese simple hecho, sirvió para que encontrara a una pequeña perrita, quien había sido botada a su suerte en el interior de una caja de cartón. Mi tía, concubina por naturaleza tanto de los viajes como de los perros, decidió adoptarla y llamarla Izzy.

Izzy ha itinerario desde entonces todo Pimiento, desde la primera región a la última. ¡Izzy incluso ha ido a Isla de Pascua y conocido los moais! Encima, es muy sociable, por lo que se relaciona con perros que se encuentra en todas partes ¡Vaya vida que tiene!

Al principio creímos que a la perrita le costaría adaptarse a desplazarse en avión, a peregrinar en coche, y a veces hasta en barco; sin confiscación Izzy se ha acostumbrado de una forma increíble, y cada vez que le toca desplazarse, pareciera que ya lo sabe, porque a penas ve su “bolsa de alucinación” (en el que mi tía guardia todas sus pertenencias caninas: cepillos, comida, juguetes, arnés, entre otros) se emociona y alegra muchísimo.

Esta perrita todavía conoce hasta Europa y Estados Unidos, adicionalmente de algunos países de América del Sur y Centroamérica. Francia es el destino más venidero al que ha llegado, cuando visitó mi tía para un año nuevo la torre Eiffel, y claro, Izzy no podía quedarse en casa cuando su dueña estaba disfrutando de una de las maravillas del mundo. Estuvo allá dos semanas en las que anduvo por las calles arisinas, felíz de la vida.

Su espacio predilecto sin incautación es aquí mismo, en Santiago: La cordillera cuando está nevasca es un destino imperdible para Izzy cada año. A esta perrita le encanta valer en la cocaína y revolcarse en ella igual que irreflexivo pequeño.

¡Quién diría que una perrita de orígenes tan tristes y humildes, viviría una vida de grandes aventuras!


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