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Enfermedades hereditarias de los gatos. La Glucogenosis tipo IV


La glucogenosis es una enfermedad muy seria que puede afectar a nuestros compañeros felinos. En esta ocasión vamos a aprender un poco más sobre la glucogenosis Tipo IV.

Qué es la glucogenosis

La glucogenosis, es una deficiencia que se produce en una determinada enzima que llega a desembocar en cirrosis hepática y problemas cardíacos.

Para que lo entendamos mejor, lo que ocurre es que se comienza a almacenar una gran cantidad de glucógeno en los tejidos ya que, debido a la deficiencia de la enzima, el cuerpo no tiene la capacidad de metabolizarlo.

Los órganos que se pueden ver más afectados son el corazón y el hígado, aunque también es bastante frecuente que se registren anomalías en los riñones.

Hay distintos tipos de glucogenosis que pueden afectar a nuestra mascota. No obstante, la más frecuente es la glucogenosis Tipo IV.

Por otra parte, se trata de una enfermedad que se empieza a desarrollar desde el período de lactancia, por lo que si nuestro gato ya es adulto, es muy poco probable que llegue a padecerla.

Como ya hemos indicado, se trata de una enfermedad hereditaria, y una de las características es que muy rara vez se llegan a superar los dos años de vida en el caso de padecerla.

En el caso de la glucogenosis Tipo IV, el efecto que produce suele estar relacionado con los glóbulos rojos, ya que los destruye por lo que no se realiza un reparto adecuado del oxígeno por el cuerpo del animal.

Prevención y tratamiento de la glucogenosis Tipo IV

Al tratarse de una enfermedad hereditaria, la glucogenosis no cuenta con sistemas de prevención. No obstante, en el caso de que tengamos un gato que se vea afectado por la enfermedad, es importante que evitemos su reproducción con el objetivo de acabar con esta enzima defectuosa.

Por norma general, un gato que tiene glucogenosis presentará un claro caso de anemia hemolítica. Es por ello que si comienza a sentirse mal, cuando vayamos al veterinario podrá identificar las causas y proceder a realizar un diagnóstico adecuado mediante distintos análisis.

Aunque las posibilidades de seguir adelante sean mínimas, existen tratamientos que se adaptarán dependiendo de la evolución de la glucogenosis. No obstante, por norma general se procede a la eutanasia debido a la falta de posibilidades para sacar al gato adelante.

No obstante, la medicina va avanzando a pasos agigantados, y en el caso de los humanos parece ser que un trasplante hepático puede llegar a dar grandes resultados, por lo que deberemos tener un poco de paciencia ya que con el tiempo se encontrará una solución viable.